Aceite de semilla de hierba de la pradera (Limnanthes alba): El aceite de semilla de hierba de la pradera es un ingrediente altamente nutritivo que ayuda a restaurar y proteger la barrera natural de la piel. Su alta concentración de ácidos grasos esenciales, especialmente el ácido eicosenoico, proporciona una hidratación profunda y duradera, suavizando la piel y dejándola aterciopelada. Actúa como un emoliente, es decir, suaviza la piel y reduce la pérdida de agua, ayudando a mantener la piel flexible y bien hidratada, especialmente en pieles secas.
Extracto de fermento de soja (Lactobacillus/soja): Este extracto fermentado de soja tiene la capacidad de equilibrar la hidratación de la piel. Los probióticos presentes en el fermento ayudan a mejorar la barrera cutánea, mejorando la firmeza y promoviendo un tono de piel más uniforme. Además, estimula la producción de colágeno, lo que contribuye a mantener la elasticidad de la piel y a combatir la flacidez, a la vez que actúa como protector natural contra el sol.
Extracto de fermento de granada (Lactobacillus/Punica granatum): El extracto de granada fermentada es conocido por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Protege la piel de los daños provocados por los radicales libres y ayuda a reducir la inflamación. También tiene un efecto exfoliante suave que promueve la renovación celular, dejándola más suave y luminosa. Además, la granada es rica en vitamina C, lo que mejora la producción de colágeno y mantiene la piel firme y elástica.
Filtrado de fermento de cebada (Saccharomyces/cebada): El extracto de cebada fermentada es rico en minerales, aminoácidos y antioxidantes que nutren la piel y ayudan a mantener su hidratación. Ayuda a mejorar la textura de la piel, promoviendo una apariencia más suave y luminosa. La cebada también tiene propiedades antiinflamatorias, calmando la piel sensible y ayudando a reparar daños celulares y mejorar la elasticidad.
Filtrado de fermento de jugo de pera (Lactobacillus/jugo de pera): El jugo de pera fermentado es un ingrediente que hidrata y suaviza la piel, gracias a sus compuestos naturales que restauran la humedad de la piel. Además, contiene antioxidantes que protegen la piel del daño ambiental. Es conocido por sus propiedades calmantes, por lo que es ideal para reducir la irritación y el enrojecimiento, ayudando a mantener la piel equilibrada y fresca.
Pantenol (Vitamina B5): El pantenol es conocido por sus propiedades hidratantes, calmantes y antiinflamatorias. Ayuda a mantener la piel suave y flexible al atraer y retener la humedad. El pantenol también promueve la regeneración celular, lo que ayuda a acelerar la reparación de la piel, reduciendo la irritación y el enrojecimiento. Además, mejora la barrera cutánea, haciéndola más resistente a factores ambientales agresivos.
Extracto de flor de neem (Melia azadirachta): El extracto de neem tiene potentes propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias y antioxidantes. Es especialmente útil para calmar la piel irritada o inflamada y protegerla contra infecciones o brotes. El neem también ayuda a equilibrar la producción de sebo en la piel, lo que lo hace adecuado tanto para pieles secas como grasas, y proporciona un efecto calmante general.
Extracto de fruto de tindura (Coccinia indica): El extracto de tindura es conocido por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Ayuda a mejorar la textura de la piel, dándole un tono más uniforme y suave. Además, tiene la capacidad de reducir el exceso de sebo, lo que lo hace útil para pieles con tendencia a acné o impurezas, y proporciona una protección adicional contra los daños de los radicales libres.
Aceite de fruto de bergamota (Citrus aurantium bergamia): El aceite esencial de bergamota tiene propiedades astringentes y antimicrobianas que ayudan a equilibrar la piel y reducir la aparición de impurezas. Además, su aroma relajante tiene efectos calmantes sobre la piel y el estado de ánimo. Es especialmente útil en pieles con exceso de grasa, ya que regula la producción de sebo, dejando la piel fresca y equilibrada.
Aceite de lavanda (Lavandula angustifolia): El aceite esencial de lavanda es conocido por sus propiedades relajantes y calmantes. Es ideal para pieles sensibles o irritadas, ya que reduce la inflamación, alivia el enrojecimiento y proporciona una sensación de frescura. Además, tiene propiedades antimicrobianas que ayudan a proteger la piel de infecciones y a promover una piel más clara y saludable.
Aceite de flor de manzanilla romana (Anthemis nobilis): El aceite esencial de manzanilla romana tiene poderosas propiedades antiinflamatorias y calmantes. Ayuda a reducir la irritación y el enrojecimiento, siendo ideal para pieles sensibles o propensas a la inflamación. Además, tiene propiedades antioxidantes que protegen la piel del daño ambiental, contribuyendo a una piel más suave y equilibrada.